Microorganismos en el ‘Museo de Verano’

Ya ha comenzado el ‘Museo de Verano’, el campamento urbano del museo. Entre otras actividades, los niños se han sumergido en el mundo científico y los laboratorios para investigar sobre los microorganismos que conviven con nosotros y el mundo que nos rodea. Estas diminutas formas de vida desempeñan un papel fundamental en la salud de los seres vivos, aunque algunas de ellas suponen a veces un inconveniente.

Hemos querido participar en la preparación de este taller desde su inicio. La actividad ‘Los microorganismos y el cuerpo humano’ comenzó en uno de los laboratorios del MNCN gracias a la colaboración de Isabel Bermúdez de Castro, técnico de laboratorio, quien nos enseñó el método que los científicos usan para crear cultivos de microorganismos y realizar su seguimiento. Durante esta clase, con guantes y bata incluidos,  aprendimos a crear el líquido que se emplea para el cultivo de microorganismo en las Placas Petri. Un momento, ¿y qué son las Placas Petri? Pues se trata de un recipiente de plástico redondo donde se desarrollan y observan los cultivos de células. Además, nos enseñaron la importancia de la esterilización de la zona de trabajo y de los utensilios, así como la necesidad de seguir prácticas higiénicas para no contaminar las muestras.

Con las placas ya listas nos fuimos al aula circular del museo donde los niños nos esperaban con curiosidad. Después de que nuestros educadores les transmitieran algunos conocimientos sobre el funcionamiento de nuestro cuerpo y los microorganismos que nos acompañan en nuestro día a día, por fin llegó la hora de que cada participante depositase sus huellas o saliva sobre las Placas Petri. Inmersos en el experimento las colocaron al sol para favorecer el crecimiento de las bacterias presentes en la saliva y en las huellas. Tras unos días de espera, han comprobado cómo estos organismos invisibles al ojo humano se multiplican.

¡Es increíble que tantos “bichitos” habiten en nuestros cuerpos!

Más sobre la preparación de Placas Petri

Como ya hemos dicho antes, las Placas Petri son el recipiente donde se vierte un líquido llamado Caldo Luria (Luria Bertani, LB). Sí, en efecto, en ciencia también hablamos de caldos, pero en este caso de uno que contiene peptona de caseína, extracto de levadura y cloruro de sodio. Además, se le añade agar que es un polisacárido de algas marinas usado como agente gelificante. Estos componentes crean el denominado ‘medio de cultivo’, un escenario que propicia el desarrollo óptimo de la mayoría de los microorganismos. Para continuar con la elaboración, calentamos el líquido para poder verterlo en las placas, pero antes lo atemperamos en un baño a 50 grados. Después de depositar este medio en las placas, el último paso antes de poder experimentar y plasmar las muestras de los niños (huellas y saliva) es la incubación de las placas en estufas a 37°C.

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